TAKEDA DESTACA LA NECESIDAD DE UN ABORDAJE INTEGRAL PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE PACIENTES CON MIELOMA MÚLTIPLE

Lima. Dolor en los huesos, insuficiencia renal, disminución de la hemoglobina, vómitos y diarreas son algunos de los diversos síntomas que un paciente con mieloma múltiple puede sentir, de manera frecuente, entre 2 y 5 años antes de recibir un diagnóstico acertado. El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas que se origina en la médula ósea y que afecta a alrededor de 2,036 personas en el Perú.

El Dr. Daniel Enriquez, médico oncólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), indica que, en una fase avanzada, el mieloma múltiple produce fatiga, mucho dolor en los huesos y fracturas que pueden generar discapacidad. Es por ello que el diagnóstico temprano es esencial para la supervivencia, sin embargo, se
dificulta debido al desconocimiento generalizado sobre la enfermedad.

“La demora en el diagnóstico se debe, principalmente, a que el mieloma múltiple es desconocido para la mayoría de la población por lo que a menudo se confunde con otras enfermedades. Los pacientes recurren a muchos especialistas durante un tiempo prolongado, lo cual reduce las posibilidades de recuperarse”, señala Enriquez.

Además, la detección oportuna también se ha visto afectada por la pandemia. “Los sistemas de salud estuvieron saturados por mucho tiempo, y el temor para asistir a los centros médicos persiste, particularmente en personas de la tercera edad, quienes son los más afectados por esta patología. Sumado a ello, la atención a pacientes en provincias es bastante limitada, lo que ha disminuido el ingreso de pacientes nuevos”, indica el
especialista.

Si bien el mieloma múltiple no tiene cura, el tratamiento integral en los primeros años de la enfermedad permite mejorar la calidad de vida del paciente. Existen tratamientos que ayudan a controlar su avance y en algunos casos a eliminar los síntomas, como las terapias dirigidas, los anticuerpos, la quimioterapia y el trasplante de médula. No obstante, el especialista resalta que el abordaje depende de las características del paciente y del tipo de mieloma que presente. “En fases avanzadas y en el caso de personas de tercera edad que tienen menor tolerancia a los tratamientos oncológicos, es primordial brindarles soluciones efectivas, individualizadas y más leves para evitar fracturas o la presencia de mayores complicaciones”.

Así mismo, al ser una patología crónica, es fundamental contar con el soporte psicológico, nutricional, integral y un seguimiento médico continuo, que contribuya a sobrellevar la enfermedad.

Comparte