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58% de los casos de cáncer infantil en el Perú corresponden a leucemia

El cáncer es una de las enfermedades más complejas que afecta no solo a adultos, sino también a niños y adolescentes. En el Perú, el tipo de cáncer infantil más común es la leucemia, con el 58% de los casos, según el SIS. Además, el 90% de los casos de cáncer infantil se encuentran en Lima. Según la OMS, a 2021, aproximadamente 400,000 niños y adolescentes entre 0 y 19 años son diagnosticados con cáncer cada año.

Por ello, los padres de niños y adultos deben conocer que diversos estudios cada día comprueban que un cáncer detectado a tiempo puede ser un cáncer combatible.

“Es vital que, tanto en adultos como en niños, sepamos reconocer esas señales de alerta que puedan estar afectándonos de manera constante y que no creemos importantes. En el caso de los niños, es muy común que durante su desarrollo tengan diversas afecciones, por ello, el rol de los padres es el más importante para la prevención del cáncer infantil”, indicó la Dra. Roxana Rivera, médica oncóloga de Sanitas Perú.

¿Qué señales deben alertarme?

Todo padre, madre o cuidador de un niño o adolescente debe prestar atención a las siguientes diez señales de alerta:

  1. Dolor persistente en huesos, articulaciones y abdomen. Si bien algunos de estos dolores son comunes durante la etapa del crecimiento, es importante poder hacerles seguimiento con un médico para poder diferenciar y entender cuándo estos dolores son constantes y pueden ser alguna señal de alerta.
  2. Fiebre sin causa aparente y por varios días. Una fiebre que se presenta sin causa alguna y a pesar de los tratamientos no desaparezca en una semana puede dar señales de riesgo.
  3. Moretones o sangrado de nariz o encías. Si su niño tiene tendencia a generar moretones fácilmente o sufre de un sangrado de nariz o encías en cualquier momento del día, es necesario acudir a un especialista.
  4. Crecimiento tumoral o de ganglios en cuello, axilas e ingle. Pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, sin embargo, es recomendable prestar mayor atención a la región axilar, inguinal o en cuello. Aunque no causen muchas molestias, es importante vigilarlos cuando se presentan de manera persistente y sin mejoría.
  5. Palidez, fatiga, cansancio y anemia súbita. Tenga en cuenta que no es normal que esto afecte a los niños de manera súbita y sin razón evidente. Si su niño tiene tendencias a quedarse dormido y evita hacer actividades de manera repentina, procure acudir con un médico.
  6. Pérdida de peso y sudoración abundante. Aunque durante las diversas etapas del desarrollo es común que haya variación en el peso, no es normal que un niño pierda altas cantidades de peso de manera repentina. Si esto sucede y su hijo tiene buenos hábitos alimenticios, recurra a un especialista.
  7. Dolor de cabeza, mareos y vómitos por la mañana por varios días. Esos malestares se convierten en una señal de peligro si su niño sufre de estos malestares de manera constante y estos no están asociados a problemas con su alimentación o alguna infección.
  8. Estrabismo (bizco) o luz blanca en uno o ambos ojos. Aunque estos cambios suelen ser muy sutiles, otra señal de alerta es notar pequeñas manchas en los ojos de los niños cuando ven hacia la luz o notar cierta alteración en su visión.
  9. Puntos rojos en la piel y picazón en el cuerpo. Si estas molestas no mejoran con una buena hidratación, no presentan lesiones y es persistente, consulte con su médico.
  10. Infección que no mejora. Tener infecciones repentinas y que se presentan de manera constante puede ser otra señal de preocupación. Asegúrese de acudir con un pediatra encaso esto suceda.

La Dra. Rivera indica que, si estas señales permanecen o aparecen de manera constante, es importante visitar a un especialista que permita descartar cualquier riesgo de neoplasia.

La observación y la comunicación son la clave

Tanto en el caso de niños y adolescentes, la observación de sus hábitos y comportamiento es muy importante para detectar algo grave; sin embargo, la comunicación también juega un rol primordial. “Establecer lazos afectivos y de confianza que permitan al niño comentar a sus padres cualquier malestar que tengan es una de las mejores herramientas para detectar algún problema. Es importante que los padres aborden esta situación de manera calmada y que permitan expresar a sus niños los malestares físicos que puedan sentir”, enfatizó la especialista.

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