Cáncer de colon: cómo detectarlo a tiempo y reducir el riesgo
El cáncer de colon es una enfermedad prevenible y tratable si se detecta de manera
oportuna. Sin embargo, su desarrollo silencioso hace que muchas personas no
busquen atención médica hasta etapas avanzadas.
“El cáncer de colon es un crecimiento desordenado y descontrolado de las células del
intestino grueso. Se inicia con pequeños grupos de células llamados pólipos que, con
el tiempo, pueden convertirse en cáncer”, explica el doctor Alejandro Piscoya, director
de la carrera de Medicina de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP).
Él destaca que esta enfermedad tiene una “ventaja” frente a otros tipos de cáncer:
puede prevenirse. “En principio, el cáncer de colon se puede evitar y, en una segunda
instancia, se puede detectar de manera temprana. En la mayoría de los casos, el
tratamiento puede curarlo o controlarlo”, precisa.
Un enemigo silencioso
Una de las principales dificultades en la detección del cáncer de colon es que, en sus
etapas iniciales, no presenta síntomas. “Los pólipos del colon y el cáncer en sus
etapas iniciales no dan síntomas, por lo que deben buscarse mediante exámenes
específicos”, advierte Piscoya.
Cuando la enfermedad ya está avanzada, pueden aparecer señales de alerta como
sangrado en las heces, pérdida de peso involuntaria o cambios recientes en la
frecuencia o consistencia de las deposiciones. Además, la pérdida constante de
sangre puede provocar anemia, generando debilidad y cansancio.
¿Quiénes deben prestar mayor atención?
El especialista señala que, en general, los chequeos deben iniciarse a partir de los 50
años. No obstante, existen grupos que requieren una evaluación más temprana.
Entre ellos se encuentran las personas con antecedentes familiares de cáncer de
colon en primer grado, como padres, hermanos e hijos, especialmente si el diagnóstico
ocurrió antes de los 50 años. Asimismo, quienes han tenido pólipos, enfermedades
inflamatorias intestinales o síndromes hereditarios asociados.
“En estos casos, el programa de detección debe iniciarse antes y bajo supervisión
médica”, indica.
Hábitos que marcan la diferencia
Además de los controles médicos, el estilo de vida cumple un rol clave en la reducción
del riesgo.
El director de la UTP recomienda evitar el tabaco, realizar actividad física, mantener un
peso saludable, consumir alimentos ricos en fibra, como frutas y verduras, moderar el
consumo de alcohol y reducir la ingesta de carnes rojas.
Además, el médico sugiere no esperar a tener síntomas para actuar. “Los exámenes
no son difíciles de realizar y pueden prevenir el desarrollo del cáncer o mejorar
significativamente su tratamiento al detectarlo en etapas tempranas”, concluye.

