SALUD 

¿Qué chequeos necesita una mujer según su edad?

La prevención en la salud femenina cambia con la edad. Durante los 20 años, es importante consolidar hábitos saludables, cuidar la salud sexual y reproductiva y mantener al día las vacunas. En los 30, cobran mayor relevancia los controles ginecológicos, la planificación de un embarazo y la identificación de factores de riesgo. A partir de los 40, se suman evaluaciones relacionadas con la salud mamaria y otros cambios propios de esta etapa.

Según GLOBOCAN 2022, en el Perú se registran 7,797 nuevos casos y 1,951 muertes al año por esta enfermedad. De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), esto equivale, en promedio, a 21 mujeres diagnosticadas diariamente en el país.

“Los controles preventivos no deberían comenzar cuando aparecen molestias. Cada etapa de la vida tiene necesidades diferentes y conocerlas permite detectar factores de riesgo o enfermedades de manera oportuna”, explica la Dra. Luz María Obando Porras, ginecóloga de la Clínica Stella Maris.

Antes de los 20 años: orientación y primeros cuidados

Aunque muchas adolescentes aún no tienen el hábito de acudir a controles ginecológicos, es recomendable buscar orientación médica cuando surjan dudas sobre su salud menstrual, sexual o reproductiva, o cuando se presenten síntomas que requieran evaluación.

Estas consultas permiten brindar información sobre los cambios propios de la pubertad, resolver inquietudes, promover hábitos de cuidado y orientar tanto a la adolescente como a sus padres. Además, constituyen una oportunidad para revisar el esquema de vacunación, incluida la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), de acuerdo con las recomendaciones vigentes.

De los 20 a los 29 años: construir hábitos de prevención

Durante esta etapa es importante mantener los controles de salud recomendados según los antecedentes y las necesidades individuales, cuidar la salud sexual y reproductiva y verificar que el esquema de vacunación esté al día.

También es un buen momento para establecer hábitos que protejan la salud a largo plazo, como llevar una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, dormir lo suficiente y evitar el consumo de tabaco. Asimismo, la orientación médica en planificación familiar permite tomar decisiones informadas sobre los métodos anticonceptivos y la posibilidad de un embarazo.

De los 30 a los 39 años: prevenir también es planificar

En esta década, además de mantener los controles ginecológicos correspondientes, es importante conversar con el especialista sobre las evaluaciones preventivas indicadas para cada edad, como el tamizaje del cáncer de cuello uterino. Si se busca un embarazo, también resulta recomendable recibir orientación sobre salud preconcepcional.

Asimismo, se deben evaluar factores como la presión arterial, el peso y los antecedentes familiares, ya que esta información puede ayudar a identificar riesgos y determinar si son necesarios controles adicionales.

“Una consulta preventiva permite revisar antecedentes personales y familiares, hábitos y necesidades particulares. A partir de esta información se puede determinar qué controles son necesarios y con qué frecuencia”, señala la especialista.

Desde los 40 años: mayor atención a la salud mamaria

A partir de esta etapa, adquieren mayor importancia las evaluaciones relacionadas con la salud mamaria. La indicación y la frecuencia de estudios como la mamografía deben establecerse según la edad, los antecedentes personales y familiares, los factores de riesgo y la evaluación médica.

También es importante prestar atención a cambios como la aparición de un bulto, alteraciones en la piel o el pezón, secreciones inusuales o modificaciones persistentes en una mama. Estos signos no necesariamente indican cáncer, pero requieren una evaluación médica oportuna.

La prevención no debe esperar a los síntomas

Más allá de la edad, mantener los controles de salud recomendados permite identificar posibles problemas, evaluar factores de riesgo y adaptar las indicaciones médicas a las necesidades de cada mujer. La prevención también implica conocer los antecedentes familiares, mantener hábitos saludables y consultar ante cualquier cambio que genere preocupación.

“Cuidar la salud de la mujer implica acompañar cada etapa con los controles que corresponden a sus necesidades. La prevención permite tomar decisiones de manera oportuna y no esperar a que aparezca un problema para acudir al médico”, concluye la especialista.

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