La hepatitis sigue cobrando más de un millón de vidas al año pese a los avances en prevención y diagnóstico
Una persona puede vivir durante años con hepatitis sin saberlo. En muchos casos, los
síntomas aparecen cuando el hígado ya ha sufrido un daño importante. Esta capacidad de pasar inadvertida
sigue siendo uno de los mayores desafíos para controlar una enfermedad que causa más de un millón de muertes
al año en el mundo y que mantiene al planeta lejos de la meta de eliminación fijada por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) para 2030.
Cada 20 de junio, el Perú conmemora el Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B. Sin embargo, la fecha
también invita a mirar un problema más amplio. La hepatitis viral no es una sola enfermedad: existen cinco virus
principales (A, B, C, D y E) que afectan al hígado, pero difieren en la forma en que se transmiten, en el riesgo que
representan para la salud y en las medidas necesarias para prevenirlos.
Las hepatitis A y E suelen estar relacionadas con el consumo de agua o alimentos contaminados y continúan
siendo un recordatorio de la importancia del saneamiento, la higiene y la inocuidad alimentaria. 4,5 Las hepatitis
B, C y D, por su parte, se transmiten principalmente por contacto con sangre o fluidos corporales infectados. 6,7,8
Las diferencias no terminan ahí. Mientras las hepatitis A y E generalmente se resuelven sin evolucionar a una
enfermedad crónica, las hepatitis B, C y D pueden permanecer en el organismo durante años. Cuando no son
detectadas a tiempo, pueden derivar en cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado, una de las
complicaciones más graves asociadas a estas infecciones.
La falta de síntomas durante las primeras etapas explica por qué muchas personas desconocen su condición. La
OMS advierte que una proporción significativa de quienes viven con hepatitis B o hepatitis C no han sido
diagnosticados, una situación que limita las oportunidades de prevención, seguimiento y atención oportuna.
La preocupación también alcanza a las Américas. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), millones
de personas en la región viven con hepatitis viral sin saberlo, un escenario que continúa dificultando los
esfuerzos para reducir la carga de enfermedad y alcanzar las metas internacionales de eliminación.
En el Perú, el Ministerio de Salud mantiene acciones de vigilancia epidemiológica, tamizaje, vacunación y
educación sanitaria frente a las hepatitis virales. Las autoridades recuerdan que la prevención sigue siendo la
herramienta más efectiva para reducir nuevas infecciones y evitar complicaciones asociadas a la enfermedad. 10
Las medidas de protección varían según el tipo de hepatitis. El acceso a agua segura, el lavado de manos y la
adecuada manipulación de alimentos son fundamentales para prevenir las hepatitis A y E. Para las hepatitis B, C
y D, las recomendaciones incluyen evitar la exposición a sangre contaminada, no compartir agujas u objetos
punzocortantes, mantener prácticas sexuales seguras, acudir a los controles prenatales y seguir las
recomendaciones de vacunación establecidas por las autoridades sanitarias.
A menos de cinco años de la meta global planteada para 2030, la hepatitis continúa siendo una amenaza
silenciosa para millones de personas. La detección temprana, el acceso a información confiable y las medidas de
prevención siguen siendo herramientas clave para evitar que una infección que puede pasar inadvertida durante
años termine convirtiéndose en una enfermedad grave.

