¿Tu perro o gato dejó de comer? Esto debes saber
La alimentación es uno de los principales indicadores de bienestar en perros y gatos. Por ello, cuando una mascota rechaza su comida de manera repentina o gradual, es común que surja preocupación entre sus tutores. La pérdida de apetito no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede tener diversas causas.
De acuerdo con el equipo técnico de Royal Canin Perú, las causas más frecuentes detrás de este comportamiento se dividen en tres grandes grupos:
- Problemas clínicos o de salud: molestias dentales, como sarro, encías inflamadas o piezas fracturadas; cuadros gastrointestinales; infecciones; dolor en general o enfermedades sistémicas pueden hacer que el animal asocie el acto de comer con incomodidad.
- Factores ambientales, conductuales y emocionales: perros y gatos son sensibles a su entorno. Mudanzas, remodelaciones, ruidos fuertes, la llegada de un nuevo integrante al hogar o situaciones de estrés y ansiedad pueden impactar en su conducta alimentaria.
- Preferencias y manejo del alimento: cambios bruscos de fórmula sin una transición gradual, ofrecer comida recién salida del refrigerador, platos sucios o un exceso de bocadillos y premios entre comidas pueden provocar que rechacen su ración habitual.
“Si un gato pasa varios días sin comer, su salud puede complicarse gravemente en poco tiempo y sus órganos pueden empezar a fallar. Por eso, si notas que tu minino no toca su comida durante todo un día (de 24 a 48 horas), o si además lo ves triste, decaído, devolviendo la comida o con diarrea, no lo dejes pasar: llévalo de inmediato al veterinario. Cuando se trata de su bienestar, más vale prevenir”, señala Carolina Figueroa, médica veterinaria y representante corporativa de Royal Canin.
Los perros no son como los seres humanos
Por otro lado, la especialista indica que el gusto tiene menor importancia para los perros que para los seres humanos. Mientras las personas tenemos alrededor de 9000 papilas gustativas, los perros tienen aproximadamente 1700, por lo que su sentido del gusto está menos desarrollado.
A diferencia de los seres humanos, que masticamos y saboreamos los alimentos, los perros tienden a morder y desgarrar, lo que significa que mastican menos y comen más rápido. Por ello, el alimento permanece menos tiempo en su paladar.
“A diferencia de los seres humanos, los perros no requieren una dieta variada. Sus necesidades nutricionales son distintas en cada etapa y condición (ver figura 1). De hecho, cambiar demasiado rápido la dieta de un perro puede generarle malestar estomacal. Si alguna vez tienes que realizar la transición a una dieta nueva para tu mascota, es importante que lo hagas lentamente y por etapas. Lee nuestra guía para obtener más información”, añade la especialista de Royal Canin.
¿Y qué pasa con los gatos?
Los gatos tienen alrededor de 470 papilas gustativas, por lo que su sentido del gusto es considerablemente más limitado que el de los seres humanos. Además, son de los pocos mamíferos que no pueden detectar el sabor dulce.
Entonces, ¿cómo eligen su comida? Para un gato, el gusto pasa a segundo plano. Lo que realmente influye en su apetito son principalmente el olfato, mucho más desarrollado, así como la temperatura y la textura del alimento.
Recomendaciones para los tutores
- Servir el alimento en horarios fijos y en un área tranquila, lejos de ruidos molestos o de las bandejas sanitarias.
- Conservar el alimento seco en su empaque original, bien cerrado, para evitar que pierda aroma y frescura, o combinarlo con opciones húmedas adecuadas según indicación profesional.
- Evitar forzar la alimentación con dietas caseras no balanceadas y no suministrar medicamentos sin supervisión veterinaria.
- Optar por una nutrición a la medida, adaptada a la edad, tamaño, raza y condición médica de cada mascota, como base para favorecer su bienestar y vitalidad a lo largo de su vida.

