SALUD 

Cáncer de mama: No sentir un bulto no significa estar libre de riesgo, advierten expertos

Aunque la autoexploración mamaria continúa siendo una
de las prácticas de prevención más promovidas entre mujeres, especialistas
advierten que no detectar un bulto o cambio evidente al tacto no
necesariamente significa ausencia de riesgo. Factores como la ubicación de la
lesión, la densidad mamaria, la técnica utilizada y las características propias de
cada paciente pueden dificultar la identificación temprana de alteraciones
mamarias mediante palpación.

La autoexploración sigue siendo una herramienta importante de
autoconocimiento; sin embargo, presenta limitaciones relevantes cuando se
utiliza como único método de vigilancia. Diversos estudios señalan que su
sensibilidad es variable y depende significativamente de la experiencia de la
usuaria, la frecuencia con la que se realiza y la capacidad de identificar
cambios sutiles en etapas tempranas.

“Muchas alteraciones iniciales como los bultos pueden no ser perceptibles al
tacto. Por eso, hoy el enfoque de prevención apunta cada vez más hacia
estrategias complementarias que permitan un monitoreo más constante y
estructurado”, sostuvo, David Trujiillo, médico cirujano, especialista en salud
mamaria y vocero de Celbrea.

En Perú, la práctica del autoexamen mamario sigue siendo limitada. Solo el
34,6% de mujeres entre 20 y 49 años reportó realizarse autoexploración
mamaria, según datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar
(ENDES). Además, su práctica suele estar influenciada por factores como el acceso al sistema de salud, el nivel educativo y el contacto previo con
profesionales médicos.

Alternativa complementaria

Uno de los principales riesgos es generar una falsa sensación de tranquilidad al
asumir que la ausencia de síntomas visibles o bultos palpables significa que no
existe ninguna anomalía. En muchos casos, las mujeres buscan atención
médica únicamente cuando identifican cambios evidentes o sienten dolor, lo
que podría retrasar una evaluación oportuna.

Frente a este panorama, nuevas tecnologías enfocadas en el monitoreo
funcional mamario comienzan a posicionarse como herramientas
complementarias dentro de las estrategias actuales de vigilancia. Este es el
caso de Celbrea, un dispositivo que incorpora la asimetría térmica como
biomarcador para identificar variaciones fisiológicas que podrían requerir
evaluación clínica e imagen.

A diferencia de la autoexploración convencional, que depende exclusivamente
de cambios físicos perceptibles y de la técnica de la usuaria, Celbrea propone
un enfoque de automonitoreo más estructurado desde casa, brindando
información funcional complementaria sobre la salud mamaria.

“Celbrea no reemplaza la mamografía ni otros métodos diagnósticos
establecidos. Su objetivo es complementar las estrategias actuales de
vigilancia mamaria y contribuir a una derivación más oportuna hacia evaluación
clínica e imagen”, añadió Trujillo.

Los especialistas coinciden en que el futuro de la prevención mamaria no pasa
por reemplazar herramientas tradicionales, sino por integrarlas con nuevas
tecnologías que permitan fortalecer la detección temprana y promover una
cultura de monitoreo más constante entre las mujeres.

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