SALUD 

¿Seguro que te estás automedicando bien?

Aliviar un dolor de cabeza, un resfrío o un malestar estomacal desde casa forma parte de la vida cotidiana de millones de peruanos. Esa capacidad de resolver molestias leves y pasajeras es lo que conocemos como autocuidado: una práctica que beneficia a las familias, genera ahorros y contribuye a descongestionar los servicios de salud. Sin embargo, la clave está en ejercerlo de manera consciente y responsable, con información, criterio y la capacidad de reconocer cuándo un síntoma deja de ser leve. No todo se resuelve con el botiquín. Cuando el malestar persiste, se intensifica o no cede, lo más recomendable es acudir a un profesional de la salud.

En ese contexto, la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos (ALAFARPE) recuerda que el autocuidado responsable comienza con una adecuada información.

«El verdadero autocuidado va mucho más allá de tomar un medicamento cuando nos sentimos mal; implica tomar decisiones informadas. Por ello, autoeducarse y fortalecer la alfabetización en salud es fundamental para evitar que la población cometa errores por simple desconocimiento», señala la Dra. Q.F. Sairah O’Campo, gerente de Asuntos Regulatorios de ALAFARPE.

El desafío en la región sigue siendo importante. Según datos de la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR), aunque ocho de cada diez personas en América Latina consideran importante asumir un rol activo en el cuidado de su bienestar, solo el 50 % afirma contar con las herramientas y conocimientos necesarios para hacerlo de forma segura.

Con el objetivo de reducir esta brecha y convertir el botiquín del hogar en un aliado para la salud, la especialista comparte cuatro recomendaciones clave para practicar un autocuidado responsable:

  1. Evita la «doble dosis».
    Uno de los errores más frecuentes es duplicar la dosis de un medicamento con la idea de aliviar los síntomas más rápido, lo que incrementa el riesgo de sufrir efectos adversos. El autocuidado responsable implica leer las instrucciones del medicamento para conocer la dosis máxima recomendada, las advertencias y las contraindicaciones, así como identificar cuándo es necesario acudir a un profesional de la salud.
  2. No reutilices medicamentos sobrantes ni sigas recetas ajenas.
    Guardar medicamentos de un tratamiento anterior «por si vuelven a hacer falta» o compartirlos con familiares representa un riesgo para la salud. Que dos personas presenten tos o dolor de estómago no significa que padezcan la misma enfermedad. Además, medicamentos como jarabes, suspensiones o gotas oftálmicas pueden perder estabilidad y contaminarse con bacterias pocas semanas después de haber sido abiertos, independientemente de la fecha de vencimiento indicada en el envase.

Asimismo, es importante desechar correctamente los medicamentos vencidos o en desuso. Para ello, llévalos a los puntos de acopio autorizados por la DIGEMID. En Lima puedes encontrar el más cercano aquí: https://goo.su/Rg6z8; mientras que, para regiones, puedes consultar este enlace: https://goo.su/NbAMv1k.

  1. No «camufles» el dolor antes de acudir al médico.
    Frente a un dolor intenso o persistente, muchas personas optan por tomar un analgésico potente para sobrellevar el malestar mientras esperan una consulta médica. Sin embargo, esta práctica puede dificultar el diagnóstico, ya que alivia de forma temporal síntomas importantes, como la ubicación e intensidad del dolor, que son fundamentales para detectar a tiempo enfermedades graves, como una apendicitis.
  2. Completa siempre el tratamiento, aunque ya te sientas mejor.
    En el caso de los medicamentos prescritos, especialmente los antibióticos, suspender el tratamiento antes de tiempo es un error frecuente. Dejar de tomarlos porque ya desaparecieron los síntomas o la fiebre no elimina por completo la infección. Por el contrario, favorece la supervivencia de bacterias más resistentes, aumenta el riesgo de recaídas y contribuye al avance de la resistencia antimicrobiana, considerada una de las principales amenazas para la salud pública.

Desde ALAFARPE recuerdan que el autocuidado responsable no solo protege la salud de las personas, sino que también contribuye a aliviar la carga del sistema sanitario. Tomar decisiones informadas frente a molestias leves permite liberar miles de horas de atención médica y descongestionar los establecimientos de salud, de modo que los recursos y los profesionales puedan concentrarse en la atención de enfermedades complejas y emergencias.

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