SALUD 

¿“Arena en los ojos” al despertar? Esta condición podría estar detrás

Despertar por las mañanas con la sensación de tener “arena en los ojos”, enrojecimiento, ardor o visión borrosa que tarda unos minutos en aclararse suele atribuirse al cansancio o al uso excesivo de pantallas. Sin embargo, en el marco del Día Mundial de la Visión, que se conmemora este 8 de octubre, especialistas llaman la atención sobre una condición que puede presentarse durante el sueño: el lagoftalmos nocturno.

Esta alteración ocurre cuando los párpados no logran cerrarse completamente mientras la persona duerme. La exposición prolongada de la superficie ocular puede favorecer la evaporación de la película lagrimal y generar molestias como sequedad, irritación, enrojecimiento o visión borrosa al despertar.

“Mientras dormimos, el parpadeo se detiene y dependemos del cierre de los párpados para conservar la humedad natural. En quienes presentan lagoftalmos nocturno, esa pequeña abertura puede dejar la conjuntiva y la córnea expuestas durante horas. Al despertar, la fricción del primer parpadeo sobre una superficie ocular seca puede generar molestias e incomodidad visual”, explica la Dra. Gabriela Quezada, médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier.

La especialista señala que, dependiendo de la evaluación de cada paciente, pueden recomendarse lubricantes oftálmicos de mayor viscosidad, como geles o ungüentos, antes de dormir. Estos productos pueden permanecer durante más tiempo sobre la superficie ocular y ayudar a mantenerla lubricada durante la noche.

¿Cómo proteger los ojos durante la noche y prevenir molestias?

Para reducir las molestias matutinas y cuidar la salud ocular durante el sueño, la especialista comparte cinco recomendaciones:

1. Consultar sobre el uso de geles o ungüentos lubricantes antes de dormir.
A diferencia de algunas gotas de menor viscosidad, estos productos pueden permanecer más tiempo sobre la superficie ocular. Su uso debe responder a la evaluación y recomendación de un profesional de la salud visual.

2. Evitar el flujo directo de ventiladores o aire acondicionado hacia el rostro.
La exposición constante a corrientes de aire puede favorecer la evaporación de la película lagrimal y aumentar la sensación de sequedad, especialmente en personas que duermen con los ojos parcialmente abiertos.

3. Mantener una adecuada higiene de los párpados.
La limpieza de la zona puede ayudar a mantener una buena salud palpebral. Además, es importante retirar correctamente el maquillaje antes de dormir para evitar irritaciones.

4. Considerar medidas de protección nocturna.
En algunos casos, un profesional puede recomendar antifaces adecuados o métodos que ayuden a conservar la humedad de la superficie ocular durante el sueño. La elección dependerá de la causa y del grado de cierre incompleto de los párpados.

5. Acudir al oftalmólogo ante molestias frecuentes.
Muchas personas pueden no saber que duermen con los ojos parcialmente abiertos hasta que alguien se los comenta o el especialista lo identifica durante una consulta. El lagoftalmos nocturno puede estar relacionado con diferentes alteraciones palpebrales, por lo que una evaluación profesional permite determinar su causa y el tratamiento más adecuado.

Si los síntomas como ardor, enrojecimiento o visión borrosa se presentan con frecuencia al despertar, es recomendable consultar con un oftalmólogo para evaluar el estado de la superficie ocular y descartar posibles complicaciones.

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