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¿Cerdo y corazón saludable? Esto es lo que debes saber sobre sus cortes

En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, la Asociación Peruana de Porcicultores (ASOPORCI) destaca la importancia de adoptar hábitos saludables que contribuyan al cuidado de la salud cardiovascular. Una alimentación variada y equilibrada, la actividad física regular y el control de los factores de riesgo son pilares para mantener un corazón saludable.

En este contexto, la carne fresca de cerdo puede formar parte de una alimentación equilibrada, especialmente cuando se priorizan cortes magros y se opta por métodos de preparación que permitan controlar el aporte de grasas, sal y otros ingredientes.

Según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), el consumo per cápita de carne fresca de cerdo en el Perú alcanzó los 11 kilos por habitante en 2025 y se proyecta que llegue a 11,5 kilos durante este año. Esta cifra refleja el crecimiento sostenido de su consumo, que se ha triplicado durante la última década.

¿Qué aporta la carne fresca de cerdo peruano?

Una de las características de esta proteína es que alrededor del 90 % de los cortes de cerdo son magros o semimagros, de acuerdo con la Asociación Peruana de Porcicultores (ASOPORCI). Esto permite incorporarlos en diferentes preparaciones, de acuerdo con las necesidades de cada persona.

Entre sus principales aportes nutricionales destacan:

  • Proteínas de alta calidad. La carne fresca de cerdo aporta proteínas que contribuyen al mantenimiento y reparación de los tejidos y de la masa muscular. Los cortes magros, como el lomo, pueden ser una alternativa para quienes buscan incluir proteínas de origen animal dentro de una alimentación equilibrada.
  • Vitaminas del complejo B. Es fuente de vitaminas como la tiamina (B1), la niacina (B3) y la vitamina B12, nutrientes que participan en procesos relacionados con el metabolismo y el funcionamiento adecuado del sistema nervioso.
  • Minerales esenciales. Aporta minerales como hierro y zinc, necesarios para diversas funciones del organismo, entre ellas la formación de glóbulos rojos y el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Grasas y elección del corte. La composición nutricional puede variar según el corte. Por ello, elegir opciones magras y retirar la grasa visible permite controlar mejor el consumo de grasas saturadas. La forma de preparación también es importante: cocinar al horno, a la plancha o al vapor puede ser una alternativa frente a preparaciones que incorporan grandes cantidades de aceite.

“La carne fresca de cerdo peruano ha ganado un espacio importante en la alimentación de los peruanos y puede formar parte de una dieta equilibrada. Cerca del 90 % de sus cortes son magros y semimagros, por lo que la elección del corte y la forma de preparación son claves para aprovechar sus nutrientes y mantener una alimentación saludable”, señala Ana María Trelles, gerente general de la Asociación Peruana de Porcicultores (ASOPORCI).

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