“Passport”: una comedia inmersiva que cuestiona los prejuicios y las fronteras
Una mujer llega a una estación fronteriza y es detenida por dos oficiales. Lo que parece un procedimiento de rutina comienza a complicarse cuando los malentendidos, las sospechas y las interpretaciones de los personajes conducen la situación hacia escenarios cada vez más inesperados. Así comienza Passport, una comedia inmersiva que combina humor, ironía y absurdo para sumergir al espectador en una historia donde una frontera puede terminar siendo mucho más que una línea que separa territorios.
En escena, Lía Camilo, Norka Ramírez y Paloma Reyes de Sá dan vida a este particular encuentro bajo la dirección de Sergio París, quien encontró en la obra de Gustavo Ott la oportunidad de abordar un tema estrechamente vinculado con su propia experiencia.
“Me daba la chance de explorar un tema que me parece muy importante y que además es parte de mi vida: ser migrante, o reconocerte migrante a veces incluso en tus propios países”, explica el director. La puesta en escena incorpora, además, música en vivo a cargo de Feffo Neyra, como parte de una experiencia que busca mantener al público inmerso en el universo de la historia.
El humor funciona como punto de partida para una situación que, poco a poco, revela una realidad más incómoda: la facilidad con la que construimos ideas sobre los demás sin detenernos realmente a escucharlos.
“Los prejuicios provienen generalmente de no entender o de no escuchar de verdad a los demás, y esta obra explora eso desde el absurdo, lo que genera la posibilidad de llevarlo al límite”, señala París. En Passport, los personajes quedan atrapados entre sus propias interpretaciones y unas reglas que parecen tener vida propia, convirtiendo una situación cotidiana en una experiencia cada vez más desconcertante.
La frontera ocupa un lugar central en este juego de situaciones absurdas. Para París, “la frontera, desde su concepción etimológica, ya es un límite para separar; no busca unir ni converger”. En la obra, ese límite parece haberse detenido en el tiempo, aferrado a sus reglamentos y convertido en una realidad cada vez más difícil de comprender.
Esta reflexión se conecta con otra de las preguntas que atraviesan la historia: ¿qué ocurre cuando aquello que desconocemos comienza a producirnos miedo? “Siempre juzgamos lo que tememos, por lo general lo diferente, lo extraño, lo que me hace perder mi equilibrio”, sostiene el director.
Detrás de las situaciones absurdas y el humor emerge, finalmente, una mirada sobre la migración como parte de la historia de la humanidad. “La humanidad es por naturaleza migrante. El mundo se formó a partir de la migración; cada nación es producto de la migración”, afirma París, quien también recuerda que los desplazamientos forman parte de la historia del Perú, tanto hacia otros países como dentro del propio territorio nacional.
“Todos somos migrantes en algún lugar de nuestra propia historia familiar”, concluye.
De esta manera, Passport invita al público a sumergirse en una comedia llena de humor y misterio que, más allá de las situaciones absurdas, plantea preguntas sobre cómo miramos, juzgamos y comprendemos a los demás.

