SALUD 

Perder dientes podría afectar más que tu sonrisa

Sin dientes sanos, comer, hablar y sonreír puede convertirse en una tarea complicada, con consecuencias para la nutrición, la autoestima y la calidad de vida, especialmente durante la vejez. En el Perú, las enfermedades de la cavidad bucal figuran entre los 12 principales problemas sanitarios³. Además, los adultos mayores son especialmente vulnerables a estas afecciones: más del 82 % ya ha perdido al menos una pieza dental¹.

“Hoy sabemos que la boca está conectada con el resto del cuerpo. Cuando una persona no puede masticar bien, cambia lo que come y cómo vive. Por eso no basta con reparar un diente: hay que evitar que se pierda y, si ya se perdió, recuperar la capacidad de masticar”, afirmó Claudio Peña, decano de la carrera de Estomatología de la Universidad Científica del Sur.

Las consecuencias de la pérdida dental se hacen evidentes al momento de comer, pero su impacto podría extenderse más allá de la salud bucal y alcanzar incluso al cerebro. Diversas investigaciones internacionales, algunas con varios años de seguimiento, estudian la posible relación entre la pérdida de dientes, el deterioro de la memoria y determinadas enfermedades neurológicas. Entre los principales hallazgos se encuentran los siguientes:

1. Malnutrición y deficiencias nutricionales. La pérdida de dientes, especialmente de las piezas posteriores, dificulta la trituración de alimentos duros o fibrosos, como carnes, frutas y verduras. Como consecuencia, la dieta puede volverse menos variada, aumentar el riesgo de deficiencias nutricionales y limitar la autonomía al comer²˒⁴. Esto también es relevante para la salud cerebral, ya que la calidad de la alimentación podría ser uno de los factores que vinculan la salud bucal con la función cognitiva.

2. Deterioro cognitivo. Las investigaciones sugieren que las personas que conservan menos de 20 dientes naturales o presentan una capacidad masticatoria reducida podrían experimentar un mayor deterioro de funciones como la memoria y la atención. Algunos estudios también han encontrado asociaciones con cambios en el volumen cerebral a largo plazo. Entre las posibles explicaciones se encuentra la reducción de los estímulos sensoriales asociados con la masticación⁵˒⁶.

3. Demencia. La pérdida progresiva de piezas dentales y la disminución de la capacidad masticatoria se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar demencia durante la vejez. Algunos estudios sugieren que una menor cantidad de dientes funcionales podría relacionarse con cambios en la estimulación cerebral. Sin embargo, esta asociación continúa en investigación y no demuestra, por sí sola, una relación causal⁷.

4. Alzheimer y deterioro neuronal. El edentulismo, es decir, la pérdida total de los dientes, y la inflamación bucal crónica se han relacionado con niveles elevados de NfL y GFAP, proteínas que pueden actuar como indicadores de daño neuronal y alteraciones en las células gliales, respectivamente⁸. No obstante, los mecanismos involucrados y la naturaleza de esta relación todavía se encuentran en estudio.

Frente a estos desafíos, Peña destaca la importancia de capacitar continuamente a los profesionales de la salud bucal para ampliar el acceso a la prevención y a los tratamientos que permitan recuperar la función masticatoria. Con ese propósito, la Universidad Científica del Sur organizará el XIII Congreso Internacional en Estomatología los días 30 y 31 de octubre en Lima. El encuentro académico estará dirigido a odontólogos y estudiantes de pregrado y posgrado, y abordará los avances, las tecnologías y los principales desafíos de la atención odontológica.

¿Qué se puede hacer para cuidar la salud bucal?

El especialista subraya la importancia de prevenir la pérdida dental y comprender que recuperar la función masticatoria va mucho más allá de una cuestión estética. Para ello, recomienda:

  • Mantener una higiene bucal adecuada: cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta dental fluorada e incorporar el uso de hilo dental.
  • Tratar oportunamente las afecciones bucales: acudir al especialista ante la presencia de caries o enfermedades de las encías, sin esperar a que aparezca el dolor.
  • Realizar controles odontológicos periódicos: acudir al dentista al menos dos veces al año, incluso cuando no se presenten molestias, siguiendo las indicaciones del profesional.
  • Evaluar alternativas ante la pérdida dental: consultar con un especialista sobre prótesis u otras opciones que permitan recuperar la capacidad masticatoria, y mantenerlas limpias y correctamente ajustadas.
  • Prestar atención a la salud bucal de los adultos mayores: identificar señales como evitar determinados alimentos, comer cada vez menos o manifestar dolor al masticar, y buscar atención especializada si aparecen.

“Es fundamental entender que la salud bucal es parte del bienestar integral y no solo un tema estético. Conservar los dientes o recuperar la función cuando se pierden es cuidar la nutrición, la calidad de vida y la autonomía de las personas, especialmente en la vejez”, concluyó Peña.

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