Cecilia Bracamonte revela las alegrías, heridas y secretos de su vida en su libro «Gracias por tanto»
«Regresa», uno de los temas emblemáticos del cancionero criollo, nació de una historia íntima de Cecilia Bracamonte. Cuando estaba embarazada, la intérprete dejó la casa que compartía con Augusto Polo Campos tras una discusión. Él fue a buscarla con una canción, una de las tantas que compuso para ella. Décadas después, Cecilia recupera aquel episodio en Gracias por tanto, un libro de memorias en el que relata las alegrías y las heridas que marcaron su vida y acompañaron su trayectoria artística.
Presentado por la periodista Mónica Delta en una conferencia de prensa realizada en los días previos al Día de la Canción Criolla, el libro reúne recuerdos, fotografías y testimonios de quienes han compartido su camino. Con la edición de contenidos de La Banda S.A.C., la publicación permite conocer a la mujer que, después de cada aplauso, regresaba a casa con sus ilusiones y responsabilidades.
«Me gustaría que me recuerden como alguien que se cayó en muchas ocasiones y se levantó en otras tantas», escribe Bracamonte. En sus páginas aparecen la niña de Monserrate que cantaba debajo de la mesa y la madre que llevaba a Selena en un moisés al camerino mientras trabajaba. También recuerda cuando vendió sus pertenencias para probar suerte en Puerto Rico y regresó con su hija sin dinero. Dos camas de una plaza y una caja de cartón que hacía las veces de mesa de noche marcaron el comienzo de una nueva etapa. Tiempo después llegaría su participación en el espectáculo de Miss Universo 1982, que abrió un periodo de importantes oportunidades en su carrera.
Sus memorias también evocan la emoción de grabar su primer disco junto a Óscar Avilés, su amistad con Chabuca Granda y los nervios de preparar «Landó» con menos de 48 horas de anticipación para la competencia nacional de la OTI, antes de representar al Perú en Madrid, en 1977.
Sin embargo, también hubo épocas en las que cantar y sostener su hogar se convirtieron en tareas difíciles. Bracamonte cuenta que fue apartada de la televisión durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado por negarse a repetir consignas de apoyo al régimen. En aquellos momentos recibió ayuda de las hermanas de Sarita Colonia, cuya figura y devoción la acompañan hasta hoy.
Con la misma franqueza, recuerda una relación sentimental que describe como tóxica y que fue debilitando su confianza hasta alejarla de los escenarios. También habla del dolor de perder a sus seres queridos, del temor de enfrentar el cáncer en dos ocasiones y del proceso de aprender a dejarse cuidar.
La música fue una constante en sus nuevos comienzos. El libro recorre su apuesta por renovar el sonido criollo con Mujer limeña, la alegría compartida de Tres mujeres para el show y la grabación de Con alma de bolero en Capitol Records.
Entre tantos recuerdos, Cecilia también abre una ventana al amor que hoy ilumina su vida. Después de veinte años sin pareja, volvió a enamorarse en 2024 y descubrió la alegría de compartir las cosas cotidianas: una conversación, una risa y los planes para el día siguiente.
Hoy se siente amada, acompañada y profundamente feliz. Ella, que tantas veces tuvo que reunir fuerzas para empezar de nuevo, encuentra ahora un abrazo en el que descansar y una razón más para darle gracias a la vida.
A este recorrido se suman las voces y muestras de cariño de Tania Libertad, Cecilia Barraza, Regina Alcóver, Bartola, Julie Freundt, Lucía de la Cruz, Lucy Avilés, Eva Ayllón, Gisela Valcárcel, Ernesto Hermoza y Ricardo Ghibellini. También participan los periodistas Alfredo Kato Todio y Agustín Pérez Aldave, entre otras personas cercanas a su historia. Sus testimonios acompañan los recuerdos de Cecilia y retratan los afectos que ha construido a lo largo de una vida dedicada a la música.

