El error al secarse las manos que podría poner en riesgo tu higiene
Lavarse las manos es uno de los hábitos de higiene más estudiados y recomendados en el mundo. Sin embargo, hay un paso que pocas veces se cuestiona y que podría comprometer su eficacia: la forma de secarse. Un método inadecuado puede favorecer la dispersión de microorganismos y la recontaminación de las manos. Ante ello, desde la división KCP de Arbex, se promueve el uso de toallas de papel como complemento de un correcto lavado de manos.
“Una buena higiene comienza con las manos limpias. Después del correcto lavado, es ideal secar la piel con toallas de papel, ya que ofrecen un secado más rápido y reducen la dispersión de microorganismos, especialmente en baños de alto tráfico, como los de hospitales, restaurantes o espacios públicos”, destaca Degy González, marketing manager LATAM de la marca.
Una revisión de 12 estudios publicada en Mayo Clinic Proceedings evaluó los principales métodos de secado de manos —aire caliente, chorro de alta velocidad y toallas de papel— según criterios como la eficiencia del secado, la eliminación de bacterias y la prevención de la contaminación cruzada. De acuerdo con el texto original, las toallas de papel destacaron en estos aspectos, pues la fricción ayuda a retirar los microorganismos que permanecen en la piel después del lavado, un efecto que los flujos de aire no reproducen de la misma manera (1).
Por otro lado, los secadores eléctricos pueden aspirar aire del ambiente del baño, que podría contener microorganismos suspendidos. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando se descarga un inodoro sin tapa. Para evaluar este fenómeno, investigadores colocaron placas de Petri bajo secadores de manos durante apenas 30 segundos y registraron un promedio de 60 colonias bacterianas por placa. En contraste, las placas expuestas al aire del baño durante dos minutos desarrollaron, en promedio, una sola colonia. Estos resultados sugieren que los secadores pueden dispersar microorganismos presentes en el ambiente sobre las manos recién lavadas.
Los secadores de chorro de alta velocidad, habituales en centros comerciales, aeropuertos y restaurantes, también han sido objeto de estudios sobre la dispersión de partículas. Una investigación de Kimmitt y Redway, de la Universidad de Westminster, reportó que estos dispositivos dispersaban hasta 1.300 veces más partículas virales que las toallas de papel, con efectos que podían persistir hasta 15 minutos después de su uso (2).
En espacios de alto tránsito, mantener una adecuada higiene de manos no depende únicamente del lavado, sino también del secado. Por ello, se recomienda elegir métodos que contribuyan a reducir la dispersión de microorganismos y la contaminación cruzada, como parte del cuidado de la salud personal y colectiva.

