SALUD 

Herpes zóster: el riesgo que aumenta después de los 50 años

La estructura demográfica del Perú está cambiando. Los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025 muestran que las personas de 60 años o más representan el 14,8 % de la población, frente al 11,7 % registrado en 2017. Este cambio pone sobre la mesa una conversación que va más allá de vivir más años: cómo mantener la capacidad de realizar las actividades que son importantes para cada persona a medida que envejece.

En este contexto, conocer los riesgos de salud que adquieren mayor relevancia con la edad también forma parte de un envejecimiento saludable. Entre ellos se encuentra el herpes zóster, una infección causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de la infección inicial, el virus puede permanecer inactivo en el organismo y reactivarse años más tarde.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster, aunque la enfermedad es mucho más frecuente en adultos mayores de 50 años. El riesgo aumenta con la edad debido al debilitamiento progresivo de la respuesta inmunitaria, que dificulta mantener el virus bajo control.

Sin embargo, la edad no es el único factor asociado. La OMS señala que un sistema inmunitario debilitado por condiciones como el VIH, el cáncer, un trasplante de órganos o el uso de medicamentos inmunosupresores puede incrementar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. También existen otras condiciones médicas, como la diabetes, la enfermedad renal crónica y las enfermedades pulmonares, que pueden influir en el riesgo.

Cuando el impacto puede continuar después de la erupción

Una de las manifestaciones más características del herpes zóster es una erupción cutánea dolorosa que generalmente aparece en un solo lado del cuerpo y se presenta como una franja de pequeñas ampollas. Antes de que las lesiones sean visibles, algunas personas pueden experimentar dolor, picazón, hormigueo o entumecimiento. El dolor puede ser intenso y sentirse como ardor, pulsaciones o punzadas.

Sin embargo, las molestias no siempre desaparecen cuando la erupción sana. Una de las complicaciones más frecuentes es la neuralgia posherpética, caracterizada por un dolor neuropático persistente que puede prolongarse durante meses e incluso años después de que la piel haya sanado. La OMS advierte que este dolor puede llegar a ser intenso y debilitante, afectando la calidad de vida de quienes lo padecen.

Este aspecto adquiere especial importancia al abordar la salud desde la perspectiva del envejecimiento activo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) promueve el envejecimiento saludable como un proceso orientado a mantener y mejorar la salud física y mental, así como la calidad de vida a lo largo de los años. Por su parte, la OMS define el envejecimiento saludable a partir del desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite a las personas ser y hacer aquello que consideran importante.

“Envejecer activamente también implica conocer aquellas condiciones de salud que pueden adquirir mayor relevancia con los años. En el caso del herpes zóster, entender por qué aumenta el riesgo después de los 50 años, reconocer sus señales y conocer sus posibles complicaciones permite a las personas conversar de manera informada con su profesional de salud y tomar decisiones sobre su bienestar”, señaló el Dr. Jorge Pérez, gerente médico de Vacunas de GSK.

Reconocer las señales también importa

Además de la erupción cutánea y el dolor, algunas personas con herpes zóster pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o cansancio. Si las lesiones aparecen en el rostro, especialmente cerca de los ojos, es fundamental buscar atención médica inmediata debido al riesgo de complicaciones oculares.

La consulta oportuna también es importante porque existen tratamientos antivirales que pueden reducir la gravedad y la duración de la enfermedad, especialmente cuando se administran de manera temprana y bajo indicación médica.

A medida que aumenta la proporción de personas mayores en el país, hablar de envejecimiento activo implica mirar no solo cuántos años vivimos, sino también cómo podemos mantener la capacidad de seguir haciendo aquello que valoramos. Conocer condiciones como el herpes zóster, sus factores de riesgo, sus señales de alerta y las posibles consecuencias de sus complicaciones contribuye a una conversación más amplia sobre salud, capacidad funcional y calidad de vida.

NUEVAS PUBLICACIONES