Cáncer de mama: el riesgo hereditario también puede venir del lado paterno
Durante el mes de concientización sobre el cáncer de mama, es importante desterrar una creencia que puede poner en riesgo la salud de muchas mujeres: pensar que la ausencia de antecedentes familiares por la línea materna las libra de desarrollar esta enfermedad. Sin embargo, las variantes genéticas asociadas al cáncer de mama pueden heredarse tanto de la madre como del padre, por lo que conocer los antecedentes médicos de ambas ramas familiares resulta fundamental para identificar posibles riesgos.
Para aclarar estas dudas y promover una prevención adecuada, el doctor Carlos Saavedra, director de la carrera de Medicina Humana de la Universidad Privada del Norte (UPN), destaca la importancia de investigar los antecedentes de salud de todos los familiares.
“Un mito muy frecuente y peligroso en consulta es pensar que la predisposición hereditaria proviene únicamente de la madre. Las variantes genéticas pueden heredarse de cualquiera de los progenitores, por eso es vital conocer el historial clínico de ambos lados de la familia para actuar a tiempo”, advirtió el especialista de la UPN.
Entre los antecedentes que pueden indicar una mayor predisposición hereditaria se encuentran los diagnósticos de cáncer de mama antes de los 50 años, la presencia de varios familiares afectados, los casos de cáncer de mama en hombres y los antecedentes de cáncer de ovario, páncreas o próstata agresivo.
En ese sentido, el doctor Saavedra comparte tres recomendaciones para cuidar la salud y detectar oportunamente posibles signos de alarma:
1. Adelanta tus chequeos. Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la mamografía como método de detección temprana en determinados grupos de edad, las mujeres con antecedentes familiares importantes podrían necesitar iniciar sus controles antes. En estos casos, el especialista puede recomendar mamografías y resonancias magnéticas desde los 30 años, según el nivel de riesgo individual.
2. Evalúa una prueba genética. Si identificas que varios familiares han desarrollado cáncer de mama u otros tipos de cáncer asociados a una predisposición hereditaria, consulta con un especialista para evaluar la necesidad de realizar pruebas genéticas. Una revisión publicada en Clinical Journal of Oncology Nursing en 2021, por M. Schmitt, señala que entre el 5 % y el 10 % de los casos de cáncer se relacionan con variantes genéticas hereditarias, de acuerdo con las guías de la Red Nacional Integral del Cáncer (NCCN) de 2021-2022.
3. Recuerda que el autoexamen no basta. Aunque conocer las características habituales de las mamas y reconocer cambios puede ayudar a identificar señales de alerta, el autoexamen por sí solo no ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama. Por ello, es importante complementarlo con controles médicos y pruebas de detección recomendadas por un especialista, según la edad y los factores de riesgo de cada mujer.
Finalmente, el especialista recuerda que la ausencia de antecedentes familiares no elimina el riesgo de desarrollar cáncer de mama. “No tener parientes enfermos tampoco te libra del peligro, ya que en muchas mujeres el único factor de riesgo es la edad y su género como tal. Además, se estima que entre el 20 % y el 30 % de los casos se debe a factores que podemos cambiar. Por eso, cuidar el peso en la menopausia, hacer ejercicio y bajarle al consumo de alcohol son reglas de oro para mitigar el riesgo y proteger tu vida”, concluye Saavedra.

