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Fenómeno El Niño: la importancia de mantener la vacunación para proteger la salud

La Comisión Multisectorial ENFEN mantiene, al 28 de septiembre de 2026, el estado de “Alerta de El Niño Costero”. Ante este escenario, recomienda a las autoridades y a los tomadores de decisiones considerar los escenarios de riesgo y los pronósticos estacionales para fortalecer las medidas de preparación y reducción del riesgo de desastres.

La preparación frente al Fenómeno El Niño (FEN) también tiene una dimensión sanitaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) precisa que este fenómeno no causa directamente las enfermedades, sino que puede actuar como un modificador del riesgo. Sus efectos pueden ser mayores cuando las anomalías climáticas coinciden con una baja inmunidad poblacional, dificultades de acceso a la atención médica y una menor capacidad de respuesta de los sistemas de salud.

Esta relación cobra especial relevancia cuando las lluvias intensas, las inundaciones o los deslizamientos afectan la movilidad de las personas y el funcionamiento de los servicios. La OMS advierte que estos eventos pueden dañar o cerrar temporalmente los establecimientos de salud, restringir el acceso a la atención e interrumpir funciones como la vigilancia epidemiológica, los servicios de laboratorio y las cadenas de suministro. Asimismo, señala que los desplazamientos y el hacinamiento pueden aumentar la transmisión de infecciones respiratorias y otras enfermedades transmisibles.

En su análisis regional sobre El Niño 2026-2027, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) identifica entre los posibles impactos las interrupciones de los servicios sanitarios, los desplazamientos de población y diversos riesgos para la salud pública, especialmente en comunidades que ya enfrentan barreras de acceso a servicios esenciales.

Tos ferina: por qué la prevención no puede interrumpirse

La tos ferina es un ejemplo de por qué resulta importante mantener la vacunación antes y durante una contingencia. El Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) del Ministerio de Salud (Minsa) la describe como una infección respiratoria altamente contagiosa, prevenible mediante vacunación y causada por la bacteria Bordetella pertussis.

Los bebés, especialmente los menores de seis meses, requieren especial protección debido a su mayor riesgo de sufrir complicaciones graves.[4] Sin embargo, el punto central no es afirmar que el Fenómeno El Niño produzca tos ferina, sino reconocer que la relación es indirecta.

Si una emergencia dificulta el acceso a los establecimientos de salud, retrasa las dosis pendientes o afecta la continuidad de los servicios de inmunización, pueden ampliarse las brechas de protección. La propia OMS incluye la interrupción de la vacunación rutinaria y la reducción del acceso a los servicios de salud entre los mecanismos que pueden elevar el riesgo de enfermedades prevenibles por vacunación en contextos asociados a El Niño.

En el Perú, el esquema vigente contempla la vacuna hexavalente a los 2, 4 y 6 meses de edad. Esta protege contra seis enfermedades, entre ellas la tos ferina. El Minsa enfatiza, además, que completar el esquema de vacunación es fundamental para proteger a cada persona y fortalecer la protección de la comunidad.

La protección también comienza antes del nacimiento. El Esquema Nacional de Inmunizaciones contempla una dosis de la vacuna Tdap —contra el tétanos, la difteria y la tos ferina— durante cada gestación, entre las semanas 20 y 36. El Minsa señala que esta vacunación contribuye a transferir defensas al bebé y a protegerlo durante sus primeros meses de vida, antes de que complete su propio esquema de vacunación.

“Prepararnos frente al Fenómeno El Niño también significa anticiparnos a sus posibles impactos sobre la continuidad de la atención. Mantener los esquemas de vacunación completos es una inversión en prevención: contribuye a proteger a cada persona y ayuda a reducir brechas que pueden dejar más expuestos a bebés y niños pequeños. En los recién nacidos, esa protección puede comenzar incluso antes del nacimiento mediante la vacunación materna”.

— Dr. Jorge Pérez, gerente médico de Vacunas de GSK.

Una responsabilidad compartida

La prevención requiere una acción conjunta. Para las familias, implica revisar el carné de vacunación y completar oportunamente las dosis pendientes. Para los establecimientos y equipos de salud, supone identificar esquemas incompletos, mantener la vacunación rutinaria y facilitar la recuperación de dosis cuando se produzcan interrupciones. Y para las autoridades, significa proteger la continuidad de los servicios y la vigilancia epidemiológica durante escenarios climáticos adversos.

Apoyar las iniciativas de salud pública también implica participar activamente en las campañas de vacunación y en las jornadas de recuperación de esquemas. El Minsa ha señalado que las campañas nacionales de vacunación buscan movilizar a la población para incrementar la aplicación de dosis esenciales y prevenir brotes, con prioridad en los grupos que requieren especial protección.

Acudir a estas convocatorias, verificar qué dosis faltan en el hogar y completar el esquema en el establecimiento de salud más cercano son acciones concretas que fortalecen el esfuerzo colectivo.

Este respaldo ciudadano es especialmente importante antes de una contingencia climática. Cuantas menos personas tengan esquemas incompletos, menores serán las brechas que una interrupción temporal de los servicios pueda profundizar.

A su vez, los equipos y las autoridades de salud pueden reforzar la búsqueda de personas no vacunadas o con dosis pendientes, mantener operativa la cadena de frío y prever campañas de recuperación de esquemas en las zonas afectadas. Estas medidas forman parte de las acciones de preparación que la OMS contempla frente a los impactos sanitarios asociados a El Niño.

La preparación sanitaria debe mantenerse antes, durante y después de los impactos climáticos. La respuesta al FEN no debería limitarse a atender sus consecuencias inmediatas, sino que también debe evitar que una emergencia genere nuevas brechas de prevención.[2]

Esta preparación coincide con las metas sanitarias del país. La Hoja de Ruta de Inmunizaciones 2026 del Minsa busca alcanzar coberturas iguales o superiores al 95 % en todos los distritos y para todas las vacunas, mediante intervenciones orientadas a lograr coberturas homogéneas y equitativas.[7]

Ante el Fenómeno El Niño, una acción concreta puede realizarse antes de que una contingencia dificulte el acceso a los servicios de salud: revisar el esquema de vacunación de la familia, completar las dosis pendientes, participar en las campañas y jornadas convocadas por las autoridades sanitarias y seguir las recomendaciones oficiales del Minsa.

En el caso de las gestantes, la vacunación debe formar parte de los controles prenatales. Asimismo, ante síntomas respiratorios intensos o dificultad para respirar, especialmente en bebés y niños pequeños, se debe acudir oportunamente a un establecimiento de salud y evitar la automedicación.

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