La tarea invisible que enfrentan miles de madres en América Latina
En América Latina y el Caribe, solo el 43 % de los bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva, frente al promedio mundial del 48 %, de acuerdo con UNICEF. Entre las causas, el organismo señala las dificultades para compatibilizar la lactancia con la vida laboral. En ese cruce entre trabajo y crianza hay una tarea que rara vez aparece en la conversación pública: el tiempo que toma extraer y conservar la leche materna, así como mantener limpios los implementos necesarios para que un bebé siga recibiéndola cuando su madre no está presente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y advierten que, para facilitarla, las madres trabajadoras necesitan al menos 18 semanas de licencia remunerada, idealmente seis meses o más. En la región, esa meta aún está lejos de alcanzarse. Según el boletín Tiempos para cuidar en América Latina y el Caribe, publicado en 2025 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), solo cinco países cuentan con 18 semanas o más de licencia por maternidad; diez ofrecen entre 14 y 17 semanas, y 18 otorgan menos de 14 semanas.
En la mayoría de los países, la licencia termina antes de que el bebé cumpla los seis meses de lactancia exclusiva recomendada, por lo que la extracción de leche se convierte en una alternativa para mantenerla. A esto se suma que no todas las mujeres acceden a este derecho. De acuerdo con la CEPAL y la OIT, solo el 50 % de las mujeres de la región participa en el mercado laboral, frente al 75 % de los hombres, y el 52 % de las mujeres ocupadas no cotiza ni está afiliada a un sistema de seguridad social, requisito indispensable para acceder a la licencia por maternidad en la mayoría de los países.
Cada sesión de extracción implica mucho más que el tiempo frente al extractor. Conservar la leche, desarmar las piezas, lavarlas, desinfectarlas y dejarlas secar para la siguiente toma forma parte de una rutina que se repite varias veces al día, tanto en casa como en el lugar de trabajo, cuando existen las condiciones adecuadas. Estas tareas no suelen figurar en los horarios laborales, pero pueden influir en la decisión de continuar o no con la lactancia.
Esta rutina se suma a una carga de cuidados que sigue siendo desigual. La CEPAL estima que, en la región, las mujeres dedican el 19,6 % de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, frente al 7,3 % de los hombres: casi el triple. Entre la población ocupada, ellas destinan entre 6,3 y 29,5 horas más por semana que ellos a estas actividades.
Los organismos internacionales coinciden en que la respuesta pasa por la corresponsabilidad. La OMS y UNICEF recomiendan que, al regresar al trabajo, las madres cuenten con salas de lactancia higiénicas, espacios para almacenar la leche, pausas para extraerla y condiciones laborales flexibles. Estas medidas también deben acompañarse de una mayor participación de las parejas en las tareas de cuidado.
En este contexto, Momcozy, marca especializada en productos para la maternidad y la lactancia, busca visibilizar la dimensión práctica de amamantar mientras se trabaja: las tareas repetitivas que acompañan la extracción de leche y consumen tiempo que podría destinarse al descanso o al vínculo con el bebé.
“Las licencias y los espacios de lactancia son la base, y ninguna tecnología los reemplaza. Lo que sí podemos hacer como marca es quitarle tiempo a la parte más repetitiva de la rutina. Cada minuto que una mamá, o quien la acompaña, no pasa lavando piezas a mano es un minuto que vuelve a su descanso, a su trabajo o a su bebé. Queremos que ese tiempo regrese al cuidado, no a la limpieza”, afirmó Angélica Nieves, vocera de Momcozy para Latinoamérica.
Con ese objetivo, la marca presentó en la región el KleanPal Pro, un equipo que lava, esteriliza, seca y almacena biberones y piezas de extractores de leche en un solo ciclo automático. El dispositivo cuenta con 26 chorros de agua —12 dirigidos al interior de los biberones y 14 al exterior—, un modo de lavado rápido de 19 minutos, esterilización con vapor a 100 °C, secado con filtro HEPA H13 y almacenamiento higiénico de hasta 72 horas. Además, ofrece nueve combinaciones de programas que se adaptan a las rutinas de cada familia.
El equipo admite hasta cuatro biberones por ciclo o entre dos y tres cuando también se incluyen las piezas del extractor. Asimismo, permite limpiar mordederas y otros accesorios de alimentación y utiliza 2,5 litros de agua por ciclo.
Mantener la lactancia más allá de la licencia por maternidad no depende de una sola persona ni de un producto. Requiere políticas que amplíen los tiempos destinados al cuidado, empleadores que habiliten espacios y pausas para la extracción, y entornos familiares que asuman como propia la logística diaria de esta práctica.

